Imagen del Papa Pablo Paulo III
Chicos: comparto con ustedes parte de la Bula papal que comentamos en clase, en donde se determina que los indios “son humanos”. Es realmente un tema que moviliza y más aun cómo están presentados los argumentos. Me gustaría que lo debatamos en clase.
Desde comienzos del Descubrimiento comenzó a discutirse si los aborígenes del Nuevo Mundo eran totalmente, humanos, es decir si tenían un alma inmortal y eran por consiguiente capaces de ser evangelizados. Había intereses económicos en juego pues si eran humanos no podrían ser esclavizados. Finalmente en 1537 Paulo III declaró en la bula Sublimis Deus no sólo la humanidad de todos los aborígenes, sino la prohibición de esclavizarlos. Citamos parte del texto: “Nos, aunque indignos, ejercemos en la tierra el poder de Nuestro Señor. Consideramos que los indios son verdaderos hombres que no sólo son capaces de entender la fe católica, sino que, sabemos, están deseosos de recibir/a. Tales indios, y todos los que más tarde se descubran por los cristianos, no pueden ser privados de su libertad por medio alguno, ni de sus propiedades. Aunque no estén en la fe de Jesucristo, podrán legítimamente gozar de su libertad y de sus propiedades, y no serán esclavos, y todo cuanto se hiciere en contrario será nulo y de ningún efecto”.
No podía el Papa haber actuado de otro modo ya que en los principios evangélicos está implícita la igualdad universal y la comprensión hacia el “otro” y el “distinto”, preconizada por los humanistas. El último mandato de Jesucristo a sus discípulos antes de su partida había sido: “Id a predicad en todas las naciones…”. Y la visión que Pedro tuvo en Jope había aclarado la universalidad de la nueva doctrina dejando a un lado la intransigencia hebrea contra lo nuevo y extraño. “A mí me ha mostrado Dios que no hay que llamar profano o impuro a ningún hombre”, afirma Pedro en los Hechos de los Apóstoles, y en el Primer Concilio de Jerusalén apoya a Pablo y Bernabé que se oponían a que los nuevos cristianos provenientes del paganismo tuvieran que cargar con el peso de costumbres extrañas como la circuncisión, comprendiendo que los elementos de otras culturas que no estuvieran directamente en contra de la moral evangélica debían ser respetados. Esta será la actitud de los grandes misioneros: dominicos en las Antillas, franciscanos en México, jesuitas en Sudamérica y extensas regiones de América del Norte.
Si quieren profundizar más sobre el tema de la evangelización y la conquista, les subo a Intranet material informativo muy interesante que extraje, al igual que lo publicado en esta entrada de:
GALVEZ, Lucía, Vida cotidiana. Guaraníes y Jesuitas. De la Tierra sin Mal al Paraíso. Edit Sudamericana. Bs. As. 1995



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