¿CÓMO LOS JEANS LLEGARON A SER AZULES?
El colorante obtenido de las hojas del glasto (Isatis tinctórea) fue usado para teñir ropa interior por los romanos, medias, por los bárbaros y túnicas y uniformes militares en la Edad Media. Cuando sus hojas se ponen en contacto con abono, producen un líquido blanquecino (índigo blanco). Si se frotan las ropas con este líquido y se exponen al aire (oxidación), con el tiempo adquieren un color azul brillante. Así se obtiene el añil o índigo, el tinte azul que se utilizó a lo largo de más de 2500 años de historia documentada. Ese era el único color que podía producirse a bajo costo en grandes cantidades. Su uso se extendió por toda Europa y fueron los mercaderes holandeses del siglo XII quienes comenzaron a importar desde Oriente la misma tintura, pero obtenida en la India a partir de especies de Indigofea, de crecimiento más rápido que el glasto. Muy pronto empezaron a llegar al Viejo Continente, y sobre todo a Gran Bretaña, cantidades considerables de “añil de la India” a bajo precio. De inmediato, los productores británicos reclamaron un impuesto a este azul extranjero para impedir la competencia y establecieron plantaciones en la India y en el Caribe para cosechar por cuenta propia las plantas productoras de índigo en su versión subtropical.
Las plantaciones en la India y el Caribe dominaron el mercado, hasta que Adolf von Baeyer (1835 -1917), químico alemán, halló la manera de fabricar índigo artificial en 1880. Con el tiempo entraron en bancarrota las plantaciones. En 1912, cerró la última.
Para empeorar la situación, aparecieron tintes sintéticos que facilitaban el empleo de colores brillantes y baratos, que hicieron furor en la década de 1970. En ese momento, un ingeniero químico injustamente olvidado, sugirió teñir de azul los pantalones. Todos los expertos en marketing coincidieron en afirmar que esa idea no iba a ser rentable. A principios de la década de 1960 sólo quedaban cuatro fábricas de añil, a punto de cerrar en Inglaterra, Alemania, Francia y Japón. Fue entonces que a otro químico se le ocurrió: ¿y si sólo la mitad de las fibras de algodón utilizadas en un tejido se tiñera con índigo?. Una pequeña empresa textil de California, Levi – Strauss, poseía el tipo de tejido apropiado y fabricaba los pantalones tejanos de marca Levi”s.
Las cuatro antiguas plantas de producción ya instaladas y en funcionamiento, que habían sobrevivido al decenio de 1950, se tomaron su revancha. Su producto era tan barato que ninguna fábrica nueva podía competir con ellas. Desde mediados de la década de 1960, todos los jeans han sido teñidos con índigo procedente de alguna de estas cuatro antiguas fábricas. Hoy, las personas usan jeans teñidos con ese tinte, químicamente idéntico al que los antiguos druidas extraían del glasto sagrado.




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